“He perdido la ilusión por mi vocación”
Hay una frase que cuesta muchísimo decir en voz alta cuando trabajas cuidando, protegiendo o ayudando a otros:
“Ya no siento lo mismo por mi trabajo.”
Y en cuanto la piensas, aparece la culpa.
Porque tú elegiste esa profesión con vocación.
Porque sabes lo importante que es.
Porque hay personas que dependen de lo que haces.
Y, sin embargo, algo ha cambiado por dentro.
No es que odies tu trabajo.
No es que quieras dejarlo todo mañana.
Es algo más sutil… y más doloroso:
Has perdido la ilusión.
Vas. Cumples. Respondes.
Pero ya no hay chispa.
Donde antes había sentido, ahora hay cansancio.
Donde antes había motivación, ahora hay obligación.
Y esto no suele pasar de golpe.
Ocurre poco a poco, casi sin que lo notes.
Después de años sosteniendo situaciones difíciles.
Después de escuchar mucho dolor ajeno.
Después de poner siempre por delante la necesidad de otros.
Después de funcionar cuando por dentro ya estabas agotado/a.
Lo que se ha gastado no es tu vocación.
Lo que se ha gastado es tu espacio interno.
Tu capacidad de sentir.
Tu conexión contigo.
Tu eje.
Porque cuando durante mucho tiempo vives hacia fuera, atendiendo urgencias, demandas, responsabilidades… tu interior empieza a quedarse sin aire.
Y entonces aparece esta sensación tan desconcertante:
“Sigo haciendo lo mismo… pero ya no me siento yo haciéndolo.”
Eso no es falta de compromiso.
No es debilidad.
No es que “ya no valgas para esto”.
Es una señal de que has dado demasiado sin poder reordenarte por dentro.
Tu vocación no ha desaparecido.
Está cubierta por capas de cansancio, sobrecarga y desgaste emocional.
Y la solución no es forzarte a sentir ilusión otra vez.
No funciona así.
La ilusión no vuelve por obligación.
Vuelve cuando tú vuelves a tener espacio dentro.
Cuando recuperas claridad.
Cuando vuelves a sentirte presente.
Cuando tu vida interior deja de estar en segundo plano.
Porque nadie puede cuidar, proteger o ayudar con sentido si por dentro está vacío, desordenado o agotado.
No has perdido tu vocación.
Has perdido el contacto contigo mientras la ejercías.
Y eso, por suerte, se puede recuperar.
No cambiando de profesión.
Sino volviendo a ti.
Añadir comentario
Comentarios