“No tengo tiempo para mí nunca: cuando tu vida está siempre ocupada… menos por ti”
“No tengo tiempo”.
Lo dices con naturalidad.
Casi como si fuera un rasgo de tu personalidad.
Siempre hay algo que hacer.
Alguien que atender.
Alguna responsabilidad que cumplir.
Y, siendo sinceros, muchas veces es verdad.
Pero otras… no tanto.
Porque no es solo que tengas muchas tareas.
Es que tu vida está organizada alrededor de los demás.
De sus necesidades.
De sus urgencias.
De sus ritmos.
Y tú has aprendido a encajar ahí como una pieza perfecta.
Eres responsable.
Eres resolutivo/a.
Eres de los que siempre están.
El problema es que, poco a poco, sin darte cuenta, has dejado de estar para ti.
No porque no quieras.
Sino porque tu sistema ya funciona así.
Tu cabeza siempre está ocupada.
Tu cuerpo siempre en marcha.
Tu atención siempre fuera.
Y cuando, por fin, tienes un rato libre… pasa algo curioso:
No sabes muy bien qué hacer contigo.
Te cuesta parar.
Te cuesta disfrutar.
Te cuesta simplemente estar.
Porque no es solo falta de tiempo.
Es falta de espacio interno.
Tu sistema nervioso se ha acostumbrado a vivir en modo respuesta constante.
Siempre disponible. Siempre atento/a. Siempre pendiente.
Y cuando no hay nada urgente… aparece una sensación incómoda.
Como si no supieras habitar ese vacío.
Entonces vuelves a llenarlo:
móvil, tareas, pendientes, ayudar a alguien, adelantar algo.
Y así pasan los días.
Los meses.
Los años.
Hasta que aparece una sensación difícil de explicar:
Que tu vida está llena…
pero tú te sientes ausente dentro de ella.
No es que no tengas tiempo.
Es que has perdido el hábito de reservarte un lugar.
Un lugar donde no seas útil.
Donde no seas necesario/a.
Donde simplemente puedas existir.
Y eso no se recupera organizando mejor la agenda.
Se recupera reordenando tu forma de estar en el mundo.
Porque el problema no es el tiempo.
Es que, sin darte cuenta, te has colocado siempre al final de la lista.
Y tu sistema, que ha sostenido durante años, empieza a decir en voz baja:
“¿Y yo cuándo?”
Escuchar esa pregunta no es egoísmo.
Es el inicio de volver a ti.
Añadir comentario
Comentarios